El trato con el personal de Banco Guipuzcoano es muy agradable y la oferta que nos hicieron para nuestra hipoteca no era la más barata, pero pensamos que no estaba mal, así que buscando un buen servicio decidimos contratarla en el año 2002. Pero según han ido transcurriendo los años y con la subida del euribor, los bancos han ido haciendo mejores ofertas, hasta que hace unos meses una entidad bancaria se puso en contacto con nosotros y nos ofreció unas condiciones mucho mejores para nuestra hipoteca. Nos pusimos en contacto con Banco Guipuzcoano para solicitar la revisión de nuestras condiciones y como esto no tuvo lugar, procedimos a la subrogación. Aquí comenzó nuestra pesadilla, y nuestro amable gestor se convirtió en una persona de lo más desagradable. Nos ha tratado de inculcar temor sobre nuestra nueva entidad bancaria, con la que de momento no hemos tenido ningún problema y todo lo que nos prometió lo tenemos por escrito ante notario. Pero lo mejor de todo es que, pese a que tenemos una escritura firmada ante notario que dice que nosotros ya no tenemos ninguna deuda con Banco Guipuzcoano, en la banca por internet aparecemos como endeudados y se niegan a cancelarnos los seguros de vida y del hogar que nos obligaron a contratar con la hipoteca, porque según ellos nuestra nueva entidad y el notario han actuado de mala fe y la deuda aún no se ha podido saldar. Esta actuación que ellos llaman de mala fe consistió en que, como el día de la subrogación ningún apoderado del Banco Guipuzcoano quiso o pudo asistir al despacho del notario, éste guardó los cheques de cancelación de la deuda y les envió un burofax diciéndoles que el dinero estaba en su oficina a su disposición. Según ellos, no tienen por qué ir ellos a recoger el cheque. ¿Alguien se cree que el notario no conozca las vías legales para subrogar una hipoteca? |