No llegué siquiera a cursar una solicitud formal, sólo estuve informándome, pero descarté muy pronto la opción del Santander porque te obligaba a contratar demasiados productos accesorios. El tipo que me ofrecían no estaba mal para tratarse de un banco tradicional y además te lo fijaban durante 3 años, cosa que por otra parte tampoco era previsible que subiera más allá de lo que ofrecían ellos en esos 3 años. El punto negro es que te obligaban a domiciliar nómina (comprensible), varios recibos, contratar seguro de hogar con ellos, seguro de vida con ellos para todos los titulares del préstamos, contratar (esto ya es exagerado) una tarjeta de crédito, creo recordar que Oro, con una cuota francamente alta... Y encima con comisión de apertura. Vamos que rompí todos los folletos nada más salir de la sucursal. |